Pote gallego. Guiso tradicional

Cómo hacer pote gallego. Desde tiempos de los romanos es sabido que el caldo gallego revitaliza cuerpo y mente, eleva el espíritu y te da alas, casi como una viagra gallega, mucho antes que el tiramisú, … bueno se me va la pinza, ahora en serio.

El pote gallego tiene un poder certificado contra el frío, os lo aseguro, un platito o un cuenco calentito de este brebaje, te lo quita de golpe y resucita a un muerto.

El caldo de grelos que os presento hoy tiene un poquito de todo lo que me he traído de Galicia recientemente, unas alubias, un poco de patata, un trocito de unto de porco celta, grelos y por supuesto chorizo ahumado y lacón. En este caso laconeta (más pequeña), todo un lujo

Es un buen plato de las comidas más tradicionales y que por suerte perdura en el tiempo. Recuerdo como mi abuela Lucrecia preparaba caldo de grelos o de repollo para comer o de habas blancas como cena, todos los primos y mi hermana, platito a la panza sin rechistar.

No deja de ser un plato que reúne lo más común de la huerta gallega, patatas, verduras y hortalizas. Y acompañado si quedaban con un poco de matanza, normalmente con unos simples huesos del jamón o un poco de costilla. Esta receta gallega ha ido evolucionando hasta el que conocemos hoy y que ahora se parece mucho en cada casa, pero que de aquellas cada uno lo hacía de una manera, dependiendo de lo que hubiese en la despensa.

Os dejo con este pote gallego, un guiso tradicional que aporta mucha energía, conservando muy bien el calor, ideal para estos días de frío. Una receta muy completa que contiene legumbre, verdura y carne. Un plato variado y equilibrado, hecho a a fuego lento, ¡derechupete!.

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