Una de las mayores aventuras que uno puede vivir es pasar un día en Ikea.


Sí, sí, no me miréis así.



¡¡Estoy segurísima!! 


Nada de recorrer el Amazonas en canoa, defendiéndote de los cocodrilos con tus propias manos, ni ascender el Everest  sin oxigeno y sin sherpas, el verdadero desafío es pasar un día completo en Ikea con tu pareja y sobrevivir para contar la experiencia…(si vas con niños te proponen para el premio Princesa de Asturias de la Concordia, y si además llevas a la suegra, directamente te beatifícan…)

Y es que ya solo recorrer la tienda de principio a fin debería ser considerado deporte olímpico!!


Si llevas la lista con los muebles elegidos de casa algo avanzas, pero si no…prepárate!!!


Prepárate para pasarte horas recorriendo pasillos como loco, metro en mano y discutiendo con tu pareja:


¡¡Mira Paco, esta cómoda nos queda que ni pintada!!
– Sí, Mari, sí, que ni pintada… ¡¡Que ni pintada nos entra!! ¡¡No lo ves,  qué eso no nos cabe!!
– ¡Qué sí cabe, hombre! No ves que esto mide 1´10 m, y nuestro hueco de  la pared será más o menos parecido.
– Sí, parecido, seguro…
– Claro Paco, si hubieses medido cómo yo te dije!!




Porque esa es otra, ir a Ikea sin llevarte las medidas de tu casa….



Claro, que si las llevas, luego tampoco te entra el mueble!!


Debe ser cosa de los metros esos que tienen allí.


Sí, esos de papel.


Como son gratis….


Gratis, como los lapices!!!


Que, a lo tonto, a lo tonto, coges un lápiz aquí, otro allí, y acabas con el bolso que parece que llevas el material escolar de toda la clase de tu hijo…




Una vez que eliges los muebles y tienes las referencias bien anotadas en la lista, no con uno de los 100 lapices que llevas en el bolso, sino con el boli que llevas de casa (aaahh, medidas no llevas eh? pero boli sí!!), pasas a la sección de decoración, y eso ya es el acabose. 


Porque todo lo que ves te viene bien:

 Anda Paco, el pela-patatas de tres cuchillas que necesitaba….
  Uuuuuy, qué vasos taaan bonitos!!! Estos me los llevo
  Andaaaaaa velas, mira que bien huelen…
– Mari, Mari, mira, esto me lo llevo, que hace tiempo que necesito un  enchufe con adaptador para 4 puertos USB….


Total, que llevas el carrito hasta arriba.



Hasta que empiezas a echar cuentas y ves que te vas a gastar otros 200 € en detallitos, y entonces es cuando, disimuladamente, vas sacando cosas del carrito y dejándolas en la sección de alfombras, en la de baños…




Pero todo esto no es nada, lo más duro es cuando llegas al almacén a recoger tus muebles.


Empiezas por el pasillo 3, a recoger el mueble SKÄARSGARTD (sí, ese que en tu lista se ha convertido en  ESCARSGAR, porque tu anotabas mientras tu Paco te dictaba, y Paco, sueco, lo que se dice sueco, no habla…) y te das cuenta de que eso en tu coche…no cabe!!!


Por más que abatas los asientos, lleves a tu mujer sentada encima del ESCARSGAR y vayas conduciendo con el volante pegado al pecho y la luna delantera incrustada en la frente: NO-CA-BE!!!!


Así que vuelta otra vez a elegir un mueble que te quepa en el salón…y en el coche.


Pero al salir de la tienda no cantes victoria, que todavía te quedan un par de domingos montando muebles en casita.
Y reza para no darte cuenta al llegar a casa de que los tornillos…¡¡¡¡¡los venden aparte!!!!!


Sí, esos tornillos especiales que no venden en la ferretería de debajo de casa, sólo en el Ikea  que está a 90 km…


(Nota: Este texto está basado en hechos reales. Los nombres de los protagonistas has sido sustituidos para que no se nos reconozca a mí y a mi santo esposo…)




¿Os sentís identificados?


¡Ah! Que no os gusta ir a Ikea…


Pues no os preocupéis, porque hoy os traigo otro gran invento de los suecos, mucho más dulce y que seguro que os gusta más.


Se trata de los semlor, unos deliciosos bollitos típicos de Cuaresma, con una masa aromatizada con cardamomo y un relleno de mazapán y nata…Puro vicio!!
Si, además, los coméis de la manera más tradicional, sumergidos en un tazón con leche caliente, la parte inferior se ablandará, creando una mezcla de sabores increíble.


Yo no puedo más que recomendaros que los preparéis, y los degustéis, una tarde fría y en buena compañía!!


Vamos a por la receta:


Preparación:

Comenzamos preparando el relleno.
En un bol disolvemos el azúcar en la leche y a continuación añadimos la almendra molida, mezclándolo bien hasta obtener una pasta. Reservamos
Continuamos preparando la masa.
En primer lugar, si utilizamos levadura fresca, apartamos una pequeña cantidad de leche  y deshacemos en ella la levadura. Dejamos reposar hasta que se formen burbujitas. 
A continuación calentamos el resto de la leche y añadimos la mantequilla. Removemos hasta que la mantequilla se derrita completamente y dejamos entibiar. 
(Si vamos a utilizar levadura seca, no la añadimos en este punto, por lo que simplemente calentamos la leche, derretimos la mantequilla en ella y reservamos).
En un bol ponemos la harina tamizada, la sal, el azúcar, el cardamomo molido y, si usamos levadura seca, la añadimos en este punto.




Añadimos la mezcla de leche y mantequilla ya tibia (y si estamos utilizando levadura fresca, la pequeña cantidad de leche en la que disolvimos la levadura) y el huevo ligeramente batido y amasamos hasta obtener una masa lisa y elástica.
Si utilizamos la amasadora, ponemos en el bol de esta los ingredientes del mismo modo que hemos descrito antes, y comenzamos a amasar a velocidad 1 con el accesorio pala. Una vez que los ingredientes estén integrados y tengamos una masa grumosa, cambiamos la pala por el gancho amasador y, a velocidad 2, amasamos hasta obtener una masa lisa y elástica.
Una vez lista la masa, le damos forma de bola y la depositamos en un bol engrasado, cubrimos con papel film y la dejamos levar en un lugar cálido y alejado de corrientes hasta que doble volumen, 1 hora aproximadamente.




Pasado este tiempo, volcamos la masa sobre la encimera ligeramente engrasada, y la desgasificamos aplastando suavemente con los dedos.
Dividimos la masa en porciones de unos 80 gr. aproximadamente y les damos forma de bola haciéndolas girar sobre la mesa, formando con la mano una jaula sobre la bola y haciéndola rodar sobre si misma sin desplazarse, hasta que la superficie sea lisa y en la parte inferior tenga un recogido en forma de espiral (si la masa se nos encoge, la dejamos reposar unos minutos para que se relaje).
Colocamos los bollitos en la bandeja del horno que habremos cubierto con papel sulfurizado, con suficiente separación entre ellos para que puedan crecer al fermentar, los tapamos con un paño limpio que no se haya lavado con suavizante para no transferir olores a la masa, y los dejamos levar en un lugar templado y alejado de corrientes de aire, hasta que doblen su volumen, unas 2 horas aproximadamente.
Precalentamos el horno a 230º.
Transcurrido el tiempo de levado barnizamos los bollitos con el huevo batido y los horneamos unos 10 minutos a 230º. Si se dorasen demasiado bajamos la temperatura del horno a 200º y tapamos los bollos con papel de aluminio.
Pasado este tiempo sacamos los bollos del horno y los dejamos enfriar sobre una rejilla.
Una vez fríos cortamos la tapa a los bollos (la manera más tradicional de hacerlo es en forma triangular o en círculo), quitamos un poco de la miga y rellenamos cada bollo con una cucharada de la mezcla de mazapán que teníamos reservada.
Cubrimos con nata montada, colocamos la tapa del bollo y espolvoreamos con azúcar glas.
Podemos comerlos tal cual o en un tazón con leche caliente.




Notas:


  • A la hora de rellenar los semlor con el mazapán, podemos añadir a esta mezcla de almendra la miga que retiramos al bollo para rellenarlos. Añadimos un par de cucharadas de leche y rellenamos con esta mezcla.
  • Si no vamos a comer enseguida todos los semlor, algo bastante habitual porque salen bastantes y son contundentes, podemos congelarlos una vez fríos y antes de rellenar.
  • Aunque se parecen a las bambas, estos bollitos son más densos.

Fuente: “Pan casero” Ibán Yarza.

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