Rosquillas dulces de la abuela Hermitas – Recetas de rechupete

Cómo preparar unas rosquillas dulces. Las recetas de postres son sin duda los que más os gustan, y también las peticiones por mail de distintas rosquillas.

Varios de vosotros me habéis enviado en alguna ocasión alguna receta para que pruebe y me he decidido a probar la que me ha mandado Noelia, la de su abuela Hermitas.

Sus rosquillas según decía triunfan siempre en todas las celebraciones, pues es el postre estrella de su familia. Las han preparado desde hace 2 generaciones y ahora podéis disfrutar de esta receta todos vosotros.

Y la verdad es que todo lo que me decía era cierto, son unas rosquillas casi perfectas. Unos roscos con un toque abuñuelado, con un deje a las rosquillas de mi abuela Lucrecia que tenéis en el blog y que están de rechupete.

He tenido que probar a hacerlas 2 veces, pues la receta iba con alguna media a ojo, el tema de pesar la harina creo que es un problema de todas las abuela, lo de la harina, la que admita no lo llevo muy bien. Así que con esta nueva adaptación os saldrán deliciosas y perfectas a la primera, tal como he preparado yo en casa.

Un postre, de los famosos dulces fritos que más me gustan de la respostería española, no quedan nada aceitosas, con muchísimo sabor, con un almíbar ligero y con un ligero sabor a cítricos y anís. Os aseguro que quedarán igual de buenas que las clásicas rosquillas de anís o las rosquillas de nata que ya conocéis. 

Preparación de la masa de las rosquillas

  1. Lavamos y rallamos la naranja y el limón (podemos hacer un escaldado rápido en agua muy caliente), sin llegar a la parte blanca, sólo de manera superficial.
  2. Batimos los huevos con el azúcar hasta que espumen, que se monten un poco. Añadimos el anís seco, la pizca de sal y las ralladuras de los cítricos. Volvemos a batir todo muy bien hasta que quede integrado.
  3. Añadimos el aceite de oliva virgen extra y volvemos a batir hasta que el aceite esté mezclado.
  4. Unimos el polvo de hornear o la levadura química con la harina de repostería. En un bol grande, tamizamos la harina con la levadura y volcamos en la encimera a modo de volcán.
  5. En el centro pones los elementos líquidos que hemos mezclado previamente y empezamos a amasar hasta conseguir una masa que se pega pero manejable.
  6. Podemos untarnos las manos con aceite para manejar mejor la masa, pero sólo un poco. Tampoco queremos añadir más aceite del necesario a la masa.
  7. Preparamos una bola con la masa y la envolvemos en plástico film transparente. Dejamos que repose en la nevera un par de horas.

Preparación de las rosquillas y fritura

  1. Pasado el tiempo de reposo de la masa. Toca lo más divertido de la receta, dar forma a nuestras rosquillas. Untamos de aceite de oliva virgen extra la encimera y las manos.
  2. Hacemos unas bolitas del tamaño de una pelota de golf, más o menos todas iguales, salen unas 30 bolitas. Esta es la forma más fácil pues solo tendremos que abrir un agujero en el centro ayudados de los dedos. De esta forma conseguiréis que queden todas iguales y muy esponjosas.
  3. Si las queréis más crujientes podéis hacer churritos de masa más finos como si fuese plastilina y unirlas por los extremos. Os dejo a vuestra elección la forma que más os guste. Reservamos para la fritura.

Fritura de las rosquillas

  1. Ponemos al fuego una sartén con abundante aceite de girasol o aceite de oliva virgen extra suave. En ella vamos a hacer la fritura, serán nuestras famosas rosquillas.
  2. Un truco para aromatizar el aceite es freír dos tiras largas de cáscara de limón (sin nada de blanco de la fruta, sólo la piel) en el aceite a baja temperatura. Las dejamos en el aceite durante 10 minutos a temperatura baja, 2 sobre 10 puntos de temperatura de la inducción es suficiente. Sacamos las cáscaras de limón del aceite de girasol.
  3. Freímos las rosquillas teniendo mucho cuidado de que no se quemen. Es importante pues después de todo el trabajo no queremos que se nos pasen o se queden crudas por dentro. El aceite que tenemos en la sartén lo ponemos a fuego medio sin que llegue a humear.
  4. Freímos en tandas de no más de 6 rosquillas, para que no se enfríe mucho el aceite. Tampoco os asustéis si caen al fondo, vuelven a subir, pues con la temperatura engordan un poco.
  5. Cuidado con el aceite, es bueno que esté caliente, pero que no humee o se quemará. A mitad del proceso, el aceite ya estará muy lleno de harina y feo, es mejor que lo tires y frías la última tanda con aceite limpio.
  6. Cuando estén doraditas por ambos lados. Las colocamos sobre papel de cocina absorbente para eliminar el exceso de aceite. Dejamos que enfríen y reservamos para el glaseado.

Preparación del almíbar y glaseado final de las rosquillas

Una vez frías tenemos dos opciones

  • Las espolvoreamos con azúcar glas o azúcar blanquilla normal, colocamos azúcar en un plato y vamos rebozando la rosquilla en el azúcar para que adhiera, de aquí a una fuente o directamente a la boca.
  • La otra opción es glasearlas con un almíbar suave, a tope de azúcar. Simplemente hacemos un almíbar en un cazo. Donde solemos preparar la leche por las mañanas con los ingredientes de la receta y dejamos que reduzca.
  • Pasamos todas las rosquillas mojando por ambos lados, esto hará que se forme una costra y que se conserven en buen estado un montón de tiempo. Las ponemos en una bandeja de horno o en la encimera, y pasado un rato las recolocamos para que no se peguen antes de que seque el azúcar.

Os aseguro que el resultado es fantástico, de rechupete, por supuesto. Si aún así no lo tenéis claro, os dejo un paso a paso en fotos de esta receta de rosquillas. No os perdáis detalle.

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